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AEROSMITH BACK ON THE ROAD WITH 'COCKED, LOCKED, READY TO ROCK TOUR!'
Aerosmith - the biggest, most enduring and thrilling band in rock history will make a spectacular return to the UK and Europe this summer with the COCKED, LOCKED, READY TO ROCK TOUR! spawning what will be the ultimate music event of the new decade.
"Back by popular demand with more spit and fire than ever before, we're coming across the pond and parting the waters as we go," says Steven Tyler.
Band members Steven Tyler, Joe Perry, Brad Whitford, Tom Hamilton and Joey Kramer will hit America Latina for the first time
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Con ganas de más Aerosmith
3 de Junio, 2010.... Periódico La Republica

Durante casi dos horas la banda encantó a aproximadamente 26 mil admiradores
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| Escrito por Andrei Siles Navarro... Periódico La Prensa Libre |
| Jueves 03 de Junio de 2010 05:58 |
• Más de 20 mil personas observaron a Tyler y su banda en La Guácima
• Ghandi también ofreció una buena dosis de rock nacional
Steven Tyler y Aerosmith no se guardaron nada y le dieron al público todo lo que les pidieron.Fotos: Diana Méndez
Conciertos van, conciertos vienen. Muchos de ellos son recordados, otros forman parte de una leve memoria en el inconsciente. Pero sin duda, para las casi 25 mil personas que presenciaron el concierto de Aerosmith en Costa Rica, este fue un momento que jamás podrán olvidar.
Fue impresionante en cuanto a la cantidad de público, al despliegue de producción, al tamaño de la tarima, a la calidad de los artistas, “los” porque al igual que los músicos estadounidenses, los nacionales también tuvieron una gran noche.
A eso de las 8 p.m. los integrantes de Ghandi subieron a la tarima a cumplir con el compromiso de abrir el concierto y, de paso, reencontrarse con su fanaticada, que es mucha por el gran talento que poseen Montalberth y los suyos. Sin embargo, hasta los interpretes de “El Invisible” se impresionaron de ver a su alrededor la masa que les pedía a gritos que tocaran un buen rock, después de tantas horas de impaciencia.
Y ellos cumplieron con “Gran ciudad”, “Quisieras”, “Señor caballero” y su icónico tema “El Invisible”, no sin antes dejar la tarima principal sin agradecer la oportunidad de demostrar su talento a todo ese público y alegar un poco de hacinamiento en el escenario.
Explosión de rock
Antes de que Aerosmith deleitara a sus seguidores, dos sucesos no pudieron pasar desapercibidos, como cuando Don Stockwell saludó a algunos de los asistentes que estaban cerca de la tarima y estos lo ovacionaron cual si fuera el súperhéroe que les trajo después de 16 años a su querida banda nuevamente.
Pero sin duda, el momento más emotivo fue cuando el mismo Stockwell solicitó que durante un minuto se le rindiera homenaje al joven Robinson Gamboa, quien infortunadamente pereció durante la primera presentación de Aerosmith en Costa Rica al ser aplastado por un grupo de fanáticos. Sus padres llegaron desde Pérez Zeledón a recibir el reconocimiento.
Más tarde, unas luces se apagaron, los cañones se encendieron, una gran manta con el nombre “Aerosmith” cayó del cielo y cubrió el frente de la tarima, misma que minutos después se iluminó con una buena cantidad de luces y con el talento nato de Steven Tyler y su banda, quienes sacaron todos los ases bajo la manga para seducir a su gente, pero paso a paso.
“Eat the rich” fue el primer tema interpretado por uno de los músicos más míticos de la historia del rock mundial. Después, no hubo tregua en esa guerra musical, ametrallando sin piedad al público con sus más grandes temas, muchos de los cuales fueron coreados al 100%, entre ellos “Back in the saddle”, “Love in a elevator”, “Jaded”, “Cryin'”, “Lord of the thighs”, “Stop messin' around”, “Sweet emotion”, “Baby please don't go” y el clásico “Draw the line”. Sin embargo, la euforia de Tyler combinada con la guitarras de Joe Perry y Brad Whitford, el bajo de Tom Hamilton y la batería de Joey Kramer, sumado al éxtasis del público al ver en vivo a Aerosmith provocaron un orgasmo rockero entre los más fanáticos, al escuchar y cantar a todo pulmón temas como “Fallin in love”, “Dream on”, “Livin' on the edge” y las muy representativas “Pink”, “Crazy” y “I don't wanna miss a thing”.
Finalmente, y antes de un espectacular juego de pólvora que aumentó aún más las emociones, se despidieron con “Walk this way” y “Toys in the attic”. Esos y los demás temas quedarán para siempre en la memoria de los que lo vivieron, esos mismos a quien Steven Tyler les lanzó un sonoro eructo en algún momento del concierto.
¡Pura vida maes!”.
Steven Tyler, vocalista de Aerosmith
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¡Aerosmith voló, pateó y se rajó! |
Arturo Pardo
/ apardo@vueltaenu.co.cr....
Periódico Vuelta en U
Con el perdón de Zeus, Júpiter y Ra… ¡Steven Tyler es un dios!
Ese ente de 62 años de edad es la boca (o bocota) de una bestia legendaria que se llama Aerosmith, y que, por segunda vez en sus 40 años de carrera de 40 años pegó pisotadas en Costa Rica. ¡Oh sí que lo hizo!
Esta bestia alada tenía 16 años de no visitar suelo tico, 16 años que, con esta calidad de regreso, se ven como nada; 16 años de agregarle gemas nuevas a una corona de éxitos musicales, 16 años de cosechar nuevas generaciones de seguidores, 16 años de roquear por la &%#?! madre. ¡Aerosmith voló, pateó y se rajó!
“Los chicos malos de Boston” dieron una cátedra de rock este 1° de junio, frente a cerca de 25.000 aficionados que abarrotaron la Guácima hasta decir “basta”. ¡Basta!
La dosis de rock se sirvió con cuchara grande: Dream On, Crazy, Eat the Rich, Walk This Way, Love in an Elevator, Sweet Emotion y otras 14 canciones más fueron parte de la receta cortesía de Tyler y compañía.
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Los vendedores de capas hicieron su agosto cuando comenzó a caer la lluvia sobre La Guácima en horas de la tarde. Foto Arturo Pardo.
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Lo que hubo antes
Desde horas de la tarde el recinto alajuelense se fue llenando con fans de Aerosmith: adultos contemporáneos, jóvenes y niños casi neo-natos conformaban a una afición etérea. De ellos muchos se perdieron el concierto de hace 16 años simplemente porque mientras Aerosmith tocaba en el Estadio Nacional ellos estaban durmiendo en sus cunas.
Y es que esta criatura de la que hablamos se ha ganado la admiración de muchos y muchas por su longevidad, por su gigante colmillo y su habilidad para hacer rock n roll del bueno; del que no caduca.
Los que llegaron a La Guácima desde temprano se tuvieron que aguantar la lluvia que pasó a visitar a media tarde, luego fueron cómplices de los retenes de la seguridad privada; cerca de las 7:20 p.m. comenzó la actividad.
Antes de cualquier intervención musical el concierto contó con un homenaje a Robinson Gamboa, el fanático de los estadounidenses que falleció aquel trágico concierto del 10 de noviembre de 1994.
Don Stockwell, cabeza de la productora Tropix II, desde la tarima –y armado con un micrófono- logró que la multitud se quedara en silencio por un minuto, para recordar a Gamboa. Tras el tributo la tarima le quedó a los representantes locales: Gandhi
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¡AEROSMITH ES DE VERDAD!
Ariel Chaves González / achaves@diarioextra.com... Periódico La Extra
Fotos: Randall Sandoval
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Anoche a las 9 Aerosmith saltó a la tarima principal para regalar alegría. En la foto Steven Tyler, vocalista y estrella del grupo. |
La banda norteamericana Aerosmith mostró todo su potencial anoche en La Guácima, tras un gran concierto ante 30 mil personas que corearon sus canciones, encabezadas por el superéxito “Crazy”.
Su vocalista Steven Tyler saludó al público y recordó cómo hace 15 años se presentaron por primera vez en el país.
A las 9 de la noche saltaron a escena con un espectáculo de luces impresionante, en medio del escenario más grande hecho para un “show” musical en el país, con una estructura de cinco pisos.
Antes el grupo nacional Gandhi calentó la pista con sus canciones.
Además Don Stockwell, propietario de Tropix II, firma organizadora del concierto, aprovechó para hacer un homenaje a la familia de Robinson Gamboa, joven que murió aplastado hace 15 años en el viejo Estadio Nacional, en el primer concierto de la banda en el país.
El acto fue muy emotivo, pues se pidió un minuto de silencio que fue respetado por los fanáticos.
Lea mañana la crónica y detalles de este gran espectáculo. |
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Aerosmith enloqueció a miles de sus fans anoche en La Guácima
Fans celebraron el regreso de la popular agrupación tras una ausencia de 16 años
La actividad comenzó con tributo al fanático fallecido en concierto de 1994
Gerardo González V. gegonzalez@nacion.com 05:29 p.m. 02/06/2010 ... Periódico La Nacion
La banda Aerosmith tuvo un enérgico reencuentro anoche con el público costarricense, que le demostró con fuertes aplausos y gritos cuánto se les extrañaba por aquí.
Fanáticos sobrellevaron la espera entre sol y aguaceros Gandhi sacó sus mejores armas
A las 9:25 p. m. cayó el telón con el logo del grupo, que cubría el escenario y, de inmediato, la locura se apoderó de las miles de personas que abarrotaron el lugar.
Eat the Rich fue el primer tema con el que Steven Tyler y sus compañeros complacieron a un público que se entregó sin reparos.
Entre flashes, gritos y saltos, el público disfrutó cada uno de los movimientos que hacía la banda en el escenario.
Vestido con un sombrero, una camiseta y saco del mismo color, un pantalón color salmón y tenis deportivas, el cantante fue el centro de atención.
Back in the Saddle causó el mismo efecto en el público, que parecía saber cada uno de los temas de la banda, originaria de Boston.
Uno de los temas más conocidos de su repertorio siguió elevando la energía en La Guácima: se trataba de Love in a Elevator.
Luego de este tema, Tyler saludó al público con un “pura vida”, el cual fue contestado con gritos de la gente en todas las secciones.
Falling in Love (Is Hard on the Knees) y Pink continuaron con el recorrido por las más de cuatro décadas de historia de la banda.
Fue, sin duda, con la canción Dream On, uno de sus primeros grandes éxitos, que la agrupación estadounidense logró que la gente se rindiera a sus pies.
Así, sin ningún disimulo, los fans habían esperado bastante tiempo y esta ocasión había que disfrutarla de principio a fin.
La gente levantaba sus manos y coreaba la estrofa de la canción, mientras Tyler le imprimía el tono dramático a la canción.
Livin’ on the Edge tampoco permitió que bajara el nivel de entusiasmo en los espectadores de todas las edades que llegó a verlos.
Jaded, Crazy y Cryin’ fueron otra muestra clara del peso que esta agrupación ha tenido sobre varias generaciones y que aún se mantiene muy vigente.
El baterista Joey Krammer dio una muestra de su talento haciendo un solo con su instrumento que fue celebrado por la multitud y tras el cual lanzó sus bolillos a quienes se ubicaban en el sector diamante y que lucharon por dejarse semejante recuerdo.
Tras esto, Steven Tyler recuperó el protagonismo al cantar como solo él lo sabe hacer Lord of the Thighs, tema de 1974, con el cual cosechó aún más aplausos.
Llegó el turno del guitarrista Joe Perry de tomar el centro del escenario. Él relató, con ayuda de una traductora, como la gente siempre le dice que ha logrado ganarle cuando juegan Guitar Hero, así que anunció una demostracion para que la gente viera quien era mejor. En la pantalla se armó un duelo entre el personaje del juego y Perry en el escenario. Por supuesto, la gente terminó favoreciéndolo a él con sus gritos y aplausos.
Stop Messing Around, tema popularizado por Fleetwood Mac en los 70, y que Aerosmith grabó en su último álbum de estudio Honkin' on Bobo (2004).
Uno de los momentos de mayor éxtasis de la noche fue cuando empezaron a sonar las notas de I Don't Want to Miss a Thing, tema de la película Armaggedon, y que se convirtió en un gran dueto entre Tyler y el público, mientras las imágenes de la película aparecían en el fondo del escenario y la gente llamaba a los amigos que se habían quedado en casa para que no se perdieran ni un solo detalle del tema.
Baby Please Don't Go, Draw the Line, Walk this Way y Toys in the Attic completaron el repertorio que durante casi dos hora el quinteto estadounidense le entregó a los ticos.
Una vez finalizada su actuación comenzó un pequeño juego de pólvora, mientras el grupo desaparecía del escenario sin hacer una gran despedida, lo cual contrató con el resto de la actuación del grupo, ya que Tyler tiró dos armónicas, su sombrero y su sacó a la gente, además de interactuar con ellos en múltiples ocasiones.
Mientras el concierto de Aerosmith comenzaba a convertirse en el recuerdo de una "dulce emoción", empezaba la tortura para miles de personas que trataban de volver a casa. Las presas de varias horas de duración marcaron el final del concierto, mientras los oficiales de tránsito brillaron por su ausencia, al menos en los sectores más cercanos a la salida del lugar.
Según varios comentarios de lectores de La Nación y en redes sociales, muchas personas aseguran que hicieron la excepción de volver a La Guácima por tratarse Aerosmith, sin embargo, se quejaron de la logística alrededor de la salida del lugar.
Según el reporte oficial de Tropix II, había unas 26.000 personas anoche en el concierto de Aerosmith, lo cual se acerca a la convocatoria hecha en el pasado por el Festival Imperial.
Antes del show, sí hubo una nota nostálgica, cuando el productor Don Stockwell subió al escenario, a las 7:45 p. m., para rendir un tributo a Robinson Gamboa, joven que falleció en el primer concierto que dio la banda hace 16 años, durante un tumulto en las filas.
La gente respetó el minuto de silencio, para luego prepararse para recibir a Gandhi y, por supuesto, a Aerosmith.
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Por los aires ... Periódico Al Día
Steven Tyler y compañía llevaron al público de La Guácima a un viaje por el tiempo con puros éxitos
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Steven Tyler emocionó a todo el gentío con su voz y su presencia en el escenario.
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El público disfrutó de principio a fin. Se hizo un minuto de silencio por Robinson Gamboa, quien falleció en el concierto del 94.
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Gandhi demostró que los ticos también tienen mucho talento. Cada canción fue coreada por el gentío.
Sudó, corretió y cada vez que abría su enorme boca hacía gritar a miles más. Como una verdadera máquina de rock and roll, Steven Tyler vocalista de Aerosmith, sacudió al público tico anoche en el espectacular concierto que ofreció en La Guácima.
Al ser las 9:20 p.m. “Los Chicos Malos de Boston” dejaron caer un telón negro y pusieron fin a 16 años de espera, tomando el escenario con el primer tema “Eat the rich”.
Mezclando éxitos desde sus inicios hasta su último álbum “Honkin’ on Bobo” (2004), los músicos demostraron que, con 40 años de trayectoria sobre sus espaldas, su energía se mantiene intacta.
Le siguieron temas como “Loving in an elevator”, Tyler con un estrafalario vestuario (algo típico en él), interactuaba con la gente para ganársela aún más.
Joe Perry se lució cada vez que quiso con la guitarra (una de sus 400), Joey Krammer hizo lo propio en la batería.
Brad Whitford en guitarra y Tom Hamilton en el bajo completaron la formación que, con el movimiento de sus cabezas marcaban el ritmo.
El sonido de la armónica dio rienda suelta a “Pink” y con ella se unieron a la lista “Falling in love”, “Cryin” y “Living in the edge”.
Mientras el reloj le consumía la entrada a los fanáticos, Tyler seguía haciendo de las suyas con notas altas y una voz que parecía no alterarse con el paso de los años.
Una hora antes Gandhi demostró que tiene el suficiente nivel para abrirle a Aerosmith. Los ticos tocaron siete temas y terminaron a las 8:32 p.m. en medio de una lluvia de aplausos.
A las 9 p.m. todavía había una interminable fila de vehículos que intentaba ingresar a La Guácima, un problema ya focalizado en este sitio.
Al cierre de edición aún se esperaban éxitos como “Crazy” y otros más. Aerosmith cumplía con creces su presentación y dejaron exhaustos de buen rock a sus seguidores.
Crédito: Redactores: Allan Andino, Esteban Valverde, Gabriela Solano, Isaac Lobo, Neyssa Calvo y Gabriela Quirós. Fotógrafos: Herbert Arley, Carlos Borbón y Meilyn Aguilera.
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Aerosmith en Costa Rica: grandes
2 Junio 2010 - 2:27pm por adrian ... 89 Decibeles.com
A las 9:15 p.m. se apagaron las luces y un enorme telón negro tapó el escenario en el Autódromo La Guácima. Atrás, los muchachos de Aerosmith tomaban sus posiciones. Con las primeras notas, la gran cortina cayó para mostrar a una banda que sigue sonando y viéndose tan bien como lo ha hecho durante las últimas cuatro décadas.
Aerosmith es una banda de rockeros profesionales; saben lo que hacen y son expertos en complacer al público. Cada detalle está ensayado y pulido a la perfección, y no por eso su show ha perdido intensidad o dinamismo. Tendrán cuarenta años de estar tocando, pero las únicas señas de envejecimiento que se pueden ver son sus arrugas. La energía sigue intacta.
El espectáculo empezó poco más de una hora antes, con la presentación de los teloneros nacionales. Pero primero, Don Stockwell de Tropix II, responsable de la producción del evento, salió al escenario y dedicó el concierto a la memoria de Robinson Gamboa, quien murió aplastado por la multitud en el concierto de Aerosmith en Costa Rica en 1994. Stockwell pidió un minuto de silencio, y el público lo respetó (asombroso, entre más de veinte mil personas).
Gandhi no es nuevo en esto de abrir grandes conciertos internacionales, y anoche demostraron una vez más por qué los siguen escogiendo como teloneros. Tocaron un set de ocho piezas, una buena duración para calentar al público pero no hacerlo esperar demasiado. Como siempre, el líder y vocalista Luis Montalbert se echó al público en la bolsa con frecuentes interacciones y una bandera de Costa Rica bien agarrada. En esta ocasión, no pudo hacerse presente el guitarrista Federico Miranda, por lo que estuvo en su lugar Stevie Salas (quien produjo el álbum más reciente de la banda, Arigato No!), acompañado en ocasiones por Bernal Villegas. La diferencia en estilo es grande y se notó en el sonido de las canciones del grupo; fue interesante escuchar la variación. Un éxito más para Gandhi; se desempeñaron con profesionalismo, sonaron bien, y dejaron complacido al público.

Luis Montalbert ganándose al público.
Mientras caía el telón de Aerosmith sonaba la introducción de "Eat the Rich", la misma forma en que empieza su disco más exitoso, Get a Grip. Luego del intenso inicio, la lista de temas fue un verdadero deleite tanto para fans de muchos años como para los que recién conocen al grupo. El set abarcó las cuatro décadas de la carrera de la banda, sin enfatizar demasiado en una sola de las épocas. Todas las favoritas se hicieron presentes, desde clásicos fundamentales de los setentas como "Dream On" y "Sweet Emotion", hasta éxitos más recientes como "Jaded" y "Pink", pasando por supuesto por favoritas de la era Big Ones como "Crazy" y "Cryin'", ("Amazing" fue una de las principales omisiones) e incluyendo hasta un par de temas de su álbum de blues.
Cada músico tiene su rol muy definido dentro de la banda y del espectáculo. Estaban locos de pensar que podrían haber seguido adelante con otro vocalista; Steven Tyler es indiscutiblemente la estrella de la película y el alma del show. Y no es para menos: el cantante brilla de principio a fin, con una energía abundante y una interpretación vocal impecable.
En protagonismo le sigue de cerca el guitarrista Joe Perry. Serio y frío, es el que más atención recibe en la banda después de Tyler, pero se abstiene de imitar sus acrobacias escénicas. Durante el set lo vimos pasar por toda una colección de guitarras, incluyendo una de brazo doble, una de acrílico transparente y la famosa guitarra blanca con la foto de su esposa. Perry es sumamente talentoso, y le queda como guante el rol de "guitarrista líder", encargándose de un sin fin de solos y líneas melódicas con destreza y precisión.

Joe Perry mantuvo un semblante serio durante el concierto.
Joey Kramer en la batería y Tom Hamilton en el bajo proporcionan una base robusta y potente. También tienen su turno en el spotlight, con un solo cada uno dentro del set. El guitarrista rítmico Brad Whitford es el más calmado de los cinco; su aporte es valioso musicalmente, pero en escena se mantiene recatado. También es el único de la banda que no tiene un solo exclusivo, aunque se luce un par de veces durante las piezas de blues que interpreta el grupo. Whitford es un profesional; se mantiene dentro de los límites de la base que le corresponde, dejando que Perry se robe el show, pero cuando las oportunidades se le presentan para brillar un poco más, lo hace espléndidamente. Ojalá fuera más prominente en escena; me gustaría haberlo visto tocar más.
En esta gira se le unió a la banda un sexto músico, que operó oculto en las tinieblas detrás de los amplificadores. El multi instrumentalista y compositor Russ Irwin, quien también ha estado trabajando con el grupo en la composición de su próximo álbum, se encargó de los teclados y de coros. El trabajo de Irwin fue impecable (tanto que al principio no lo había visto y empecé a pensar que estaban usando coros pregrabados) y muy valioso para el sonido de la banda en vivo.
La distribución de las zonas en el área de concierto fue poco usual: la gramilla preferencial no llegaba hasta la tarima como suele hacerlo, sino que al frente había una zona VIP, reservada para los que pudieran pagar el precio (₡150 000). La exclusiva área denominada "diamante" abarcaba todo el frente del escenario y la cercanía de la gran pasarela que se proyectaba desde el centro de la tarima. Las personas se ubicaron en sillas numeradas y organizadas en bloques, debidamente separados por pasillos, necesarios para que pudieran pasar los meseros que repartían cervezas de ₡2000 y tragos de whisky de ₡5000. Entonces, la cercanía inmediata de la tarima estuvo ocupada por los que pudieron pagar el precio de una entrada de lujo, y no por los fanáticos empedernidos que acamparon diez días antes afuera del recinto. La resultante disminución en intensidad no fue pasada por alto; Tyler comentó que la gente rica no se estaba moviendo suficiente y los mandó a menear sus joyas. Buena decisión para la productora, mala para el concierto en sí.
Ahora, volvamos al líder de la banda. Yo me llevé una sorpresa, porque a pesar de que me sentía preparado para el concierto (leí mucho acerca de la banda, estaba al tanto de toda su historia reciente, escuché una y otra vez las canciones que habían tocado durante esta gira), en ningún momento me senté a ver videos de conciertos recientes. Entonces, la referencia más inmediata que tenía de Tyler eran sus fotos, y en ellas se hacen evidentes los sesenta y dos años que lleva cumplidos. Sin reparar mucho en ello, esperaba ver al vocalista un poco cansado y desgastado, que no se moviera ni bailara tanto por el escenario, que no llegara a las notas más altas, que se percibiera el deterioro de los años en su voz. Pero fue exactamente lo contrario: su energía estuvo al tope de principio a fin, no paró de moverse de un lado a otro del escenario, interactuó con el público con buena actitud y carisma; en general demostró ser un frontman espectacular. El nivel de su interpretación vocal, si aun cabía alguna duda, quedó claro cuando llegó a la sexta pieza: "Dream On". Más de uno quedó boquiabierto al escucharlo cantar como si estuviera en sus años mozos, sin la más mínima pérdida de intensidad o sentimiento y llegando hasta las notas más altas. Steven, sin duda, se lleva un diez.
El grupo no se limitó a tocar el set corrido; el espectáculo estuvo lleno de detalles que mantuvieron al público involucrado y entretenido y le dieron un valor agregado a muchos puntos del concierto, principalmente durante la segunda mitad. Justo en medio del set, después de "Cryin'", los músicos dejaron el escenario entero para Joey Kramer, quien tocó un solo de batería y se ganó al público, especialmente cuando decidió guardar los bolillos y terminar el solo con sus manos.
Acto seguido, volvió a unírsele la banda para interpretar "Lord of the Thighs", de su disco Get Your Wings de 1974, la cual no fue lanzada como sencillo pero siempre suelen tocar en vivo (y es la favorita del baterista). Aprovecharon para hacer una versión extendida de la pieza y jammear un poco. Continuando con la sección de "entretenimiento" de la noche, Joe Perry tomó el escenario y anunció que se disponía a hacer un duelo contra su versión del videojuego Guitar Hero: Aerosmith, que se podía ver en las pantallas. Perry hizo una buena demostración de sus habilidades y venció a su contraparte digital después de tomar turnos tocando solos. El guitarrista se quedó al frente para cantar "Stop Messin' Around" (original de Fleetwood Mac), de la misma forma en que lo hace en la grabación del disco de covers Honkin' on Bobo. Nuevamente extendieron la canción y se lanzaron a improvisar; aquí se lució Brad Whitford, dejandole la guitarra rítmica a Perry y dedicándose él a los solos, y hasta Russ Irwin tuvo su momento en las luces con un solo de teclado. Ambos excelentes.

Brad Whitford, guitarra rítmica.
Merece un párrafo aparte destacar lo bien que le sienta a la banda el blues, tanto de las canciones de su era setentera en la que se inclinaban más hacia ese estilo, como en los covers de clásicos que interpretan en Honkin' on Bobo. A pesar de que las favoritas del público son naturalmente los sencillos más exitosos, la banda transmite una energía diferente cuando están tocando su mezcla de rock/blues; pareciera que de cierta forma lo disfrutan más. Sería interesante que la influencia de haber grabado ese disco de blues permeara su próxima producción y regresaran un poco a esas raíces.
Ya acercándonos al final del show, hubo algunos otros momentos memorables, como Perry "tocando" el Theremin (un desperdicio del hermoso instrumento, en mi opinión), y Tom Hamilton tomando el centro de la pasarela con un solo que rápidamente se convirtió en la introducción de "Sweet Emotion". Le siguió otro clásico del blues "Baby Please Don't Go", en el que Hamilton de nuevo tocó un solo, esta vez en un "duelo" de bajo versus voz con Tyler.

Tom Hamilton, bajo.
El encore fue breve pero sustancioso: el ritmo introductorio de batería de "Walk This Way" fue suficiente para poner al público a gritar. Siendo una de las favoritas del público en sus presentaciones en vivo, y sabiendo que el final de la velada estaba cercano, la disfrutaron en grande. La conclusión llegó con el clásico "Toys in the Attic", en la que se unieron al frente las dos figuras más grandes de la banda para dar un cierre memorable.
La organización del evento estuvo todo lo bien que puede estar en La Guácima. El desastre de tráfico a la entrada y salida es un problema bien conocido e inevitable. Los que han asistido a otros eventos en el autódromo lo saben bien, y toda la buena organización del mundo no puede salvar a las rústicas calles de La Guácima de Alajuela y sus alrededores de colapsar en un caos vial debido a la estrechez de las vías y la escasez de espacios para parqueo. Dicho esto, el resto de la logística marchó cual máquina bien aceitada; veintiseis mil personas pasaron hoy por el autódromo y aparte del problema ya mencionado, las quejas fueron casi nulas.
Grandes elogios para la tarima, las luces y el sonido; no exagero cuando digo que hubo un nivel de producción pocas veces visto en nuestro país. La potencia, mezcla y ecualización del sonido, al menos hacia el área de gramilla preferencial, estuvieron estupendos. Las guitarras y el bajo tenían todo el peso y todo el filo necesario, mientras que las voces sonaron claras en todo momento. Un detalle que noté fue que el sonido de la batería se sintió un poco débil y delgado, especialmente el redoblante. No fue, sin embargo, un elemento que afectara lo suficiente como para deteriorar seriamente el sonido. El gigantesco sistema de luces impresionó al público y aportó muchísimo al espectáculo. Sin embargo, la experiencia de muchas de las personas que estuvieron en las áreas más alejadas de la gramilla y las graderías fue sumamente distinta; al parecer el buen sonido no se apreció en todas las áreas del autódromo.
El concierto dejó en claro no solo las razones por las que Aerosmith es una de las bandas más importantes en la historia del rock, sino también que en nuestro país se pueden realizar eventos de gran nivel. La empresa Tropix II realizó un gran trabajo, con algunas imperfecciones por supuesto, pero se nota una gran mejoría desde su anterior producción, gracias a su atención a las peticiones del público. Quedamos entonces satisfechos por la experiencia y a la expectativa de nuevos y mejores eventos en el futuro.
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For more than 30 years Aerosmith, four time Grammy winners, Rock and Roll Hall of Fame inductees (2001), recipients of 12 MTV VIdeo Awards and countless other awards have performed electrifying sold out concerts around the world for decades along with selling well over 150 million albums.
Drummer Joey Kramer says, "Aerosmith is back! Bigger, better and stronger than ever! So look out Europe, 'cuz we're comin' to get cha."
Guitarist Brad Whitford added, "I'm not sure who is happier, the band or the fans. Can't wait to get started. We'll see you this summer."
The Sweden Rock Festival is the band's first European date and they can not wait to uncork the tour in Solvesborg on June 10th. |
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Aerosmith and their shared passion and commitment to continue to rock the world will play ten other European shows including what is set to be a phenomenal and unforgettable return to the main stage at Donington Park for the first time in 16 years, where they join Download Festival co-headliners Rage Against The Machine and AC/DC on June 13th.
The tour then hits London's 02 arena before making its way across mainland Europe playing shows including Bucharest, Athens, Barcelona and Paris before finally finishing up in Venice on July 3rd. |
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